El artista bandido de Los Yugos
Por: Gustavo González Godina Cuentan los mas viejos de la comunidad de el rancho Los Yugos, municipio de Cañadas de Obregón,
entre ellos don Pedro Duran, don Nicolás Agredano y don Quintín Gómez, que por allá por el ano
de 1840 estos rumbos estaban infestados de bandidos, y que este lugar, por estar en un valle con abundante agua, era el sitio
ideal para esconderse del gobierno y salir a robar, asaltar y a burlar la ley cuando se les pegaba la gana. Los Yugos esta a 18 kilómetros de la cabecera municipal Cañadas de Obregón,
y fue ahí donde construyeron una hacienda, una impresionante casa de piedra con paredes bastante gruesas, que en su
interior contaba con caballerizas, cuartos suficientes, bodega para almacenar víveres, y un fortín desde donde
detectaban a cualquier intruso que quisiera acercarse a sus dominios, en donde ellos (los bandidos) eran los amos y señores.
Y fue así que para combatir a quienes burlaban
la ley, llego don Tomas Limón a quien el gobierno nombro como Juez de Acordada. Llego acompañado de un ejército
que el mismo había organizado y ataco la hacienda de Los Yugos. Fue una lucha encarnizada en la que se impuso Limón,
ahí mataron a una gran cantidad de bandoleros, otros lograron escapar y uno que otro quedo preso.
Los entrevistados por el reportero Víctor Manuel Mendoza dijeron a este que uno
de los presos, del cual no recordaban el nombre, fue sentenciado a ser fusilado, y el hombre al ver que la muerte se le acercaba,
se le ocurrió pedir como ultima voluntad que le concedieran hacer una pintura mural, lo que el señor Limón
le concedió y se mando a traer de Guadalajara todo lo necesario para que realizara su trabajo, para cumplir así
con la ultima voluntad de un hombre que estaba destinado a morir en el paredón. El bandido pinto un mural bastante grande a lo largo y ancho de una de las paredes de la casa, ahí
plasmo su arte. Los dibujos representaban a hombres trabajando, batallas en las que los combatientes aparecen vestidos a la
usanza del tiempo de Juárez; el Río Verde, un lienzo charro donde había jaripeo, y todo aquello que se
relacionaba con la época. Y como no quería
morir el bandido, en cuanto terminaba con un tema le seguía con otro, como en el cuento de Las Mil y una Noches, y
así se alargaba su vida pues cuando veían que terminaba de pintar, por ejemplo, una batalla, le decían
que se preparara para ser fusilado, y el decía que todavía no terminaba, que le faltaba otra escena, y así
se le acabo la pared y ya no pudo seguir. Al termino
de su obra, mas a fuerzas que de buena gana, el bandido se puso a disposición de don Tomas Limón y le dijo que
ahora si podía morir tranquilo. Sin embargo el señor Limón, al ver un trabajo bastante bueno, pensó
que seria una lastima mandar fusilar a un artista, por lo que no solo le perdono la vida sino que le dio dinero para que se
fuera a radicar lejos a un lugar tranquilo. Hoy esta pintura, aunque algo deteriorado, marca parte de la historia de este
lugar. Mas tarde don Tomas Limón, en compañía de varios hombres fue al rancho de Pena Colorada en busca
de un bandido llamado Macario, pero jamás pensó que Macario lo mataría ese fatídico día.
Don Tomas llego en su caballo hasta el umbral de la puerta, en donde Macario le disparo dándole muerte instantánea,
mientras que uno de los hombres que acompañaban al agredido, desenfundo su pistola y mato al tal Macario. Al morir don Tomas, se quedo con la hacienda su hijo José María Limón,
y hoy en día esta abandonada, solamente hay una persona encargada que no vive ahí, pero su belleza arquitectónica
es testigo de su grandeza.
